Las
consecuencias del terremoto japonés especialmente la continua crisis en la
planta de energía nuclear en Fukushima tienen resonancias sombrías para
observadores del crash financiero estadounidense que precipitó la Gran
Recesión. Ambos eventos proveen duras lecciones sobre riesgos, y sobre las
dificultades que enfrentan mercados y sociedades para controlarlos.